Karol NAWROCKI: Fragmentos de la historia de Polonia

Fragmentos de la historia de Polonia

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Karol NAWROCKI

Presidente del Instituto de la Memoria Nacional.

Ryc. Fabien Clairefond

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En el extranjero, a veces en las colecciones de asociaciones y particulares, todavía se encuentran numerosos documentos cruciales para la historia sobre el destino de Polonia y de los polacos durante el siglo XX. Salvar este legado beneficia el cuidado de nuestra historia – escribe Karol NAWROCKI

.En junio de 2010, la sección del Instituto de Memoria Nacional (IPN) en Cracovia recibió una llamada telefónica de Piotr Leleń, propietario de una empresa de recogida de basura, residuos y escombros. Afirmaba que le gustaría donar a los archivos del IPN cierto material que estaba destinado a acabar en el vertedero. Pronto se vio que se trataba de 21 carpetas que contenían carteles y folletos de Solidaridad, el sindicato independiente cuyo nacimiento en el verano de 1980 desencadenó la caída del sistema comunista en Europa Central y Oriental.

Los documentos nos llegaron justo a tiempo, ya que la mayoría de ellos estaban ya algo dañados y cubiertos de hongos. La colección fue transportada a Varsovia y sometida a conservación. Nuestros especialistas hicieron un excelente trabajo. El material rescatado, de indiscutible valor histórico y artístico, puede ser utilizado hoy en día sin problemas por estudiosos y periodistas de Polonia y de todo el mundo.

Los archivistas de cualquier latitud son perfectamente conscientes de que a veces se encuentran documentos de valor incalculable donde nadie esperaría encontrarlos: en vertederos, áticos, sótanos o huertos. Lo que para algunos será solo un polvoriento recuerdo familiar, en manos de un investigador puede convertirse en un fascinante material de consulta. A partir de estos fragmentos de la historia se puede reconstruir, como si de un rompecabezas se tratara, una imagen más amplia de la historia y transmitirla eficazmente a las generaciones futuras.

Sin los donantes, los archivos de todo el mundo serían incomparablemente más pobres. En el Instituto de Memoria Nacional lo descubrimos rápidamente. El primero de mis predecesores en la presidencia del IPN asumió su cargo en el verano de 2000, y ya en mayo del año siguiente se puso en contacto con el Instituto el primer donante privado. A lo largo de los años, han aparecido otros. Gabriela Grabowska nos ha regalado recuerdos de su tío Aleksander Kołodziejczyk, prisionero del primer transporte al campo de concentración de Auschwitz en junio de 1940. Casi al mismo tiempo que los alemanes creaban un campo de concentración en Oświęcim, rebautizado como Auschwitz, los soviéticos asesinaban a miles de ciudadanos polacos en Katyń y otras localidades: oficiales del ejército polaco, policías y funcionarios. Entre las víctimas se encuentra Julian Gruner, que fue asesinado en Járkov. Su hija, Ewa Gruner-Żarnoch, nos ha proporcionado fotografías y documentos de su padre, así como objetos que llevaba en el momento de su muerte. Hay muchas más historias similares. Basta decir que hoy ya contamos con casi 3500 donantes.

Se pusieron en contacto con nosotros especialmente después de 2017, cuando el Instituto de Memoria Nacional puso en marcha el proyecto “Un Archivo Lleno de Recuerdos” (https://archiwumpamieci.pl/). La idea era emprender una campaña sistemática, y debidamente publicitada, para salvar, conservar y poner a disposición los documentos de las colecciones privadas. La respuesta superó nuestras expectativas más audaces.

A lo largo de los años, entre los donantes de IPN también ha habido personas e instituciones del extranjero. Gracias a la amabilidad de Sam Bryan, hemos adquirido varios miles de escaneos de fotografías y documentos de su padre, Julien Bryan, que como fotógrafo y cineasta estadounidense documentó el asedio alemán a Varsovia en septiembre de 1939, la vida en la Polonia de preguerra y posguerra, la Unión Soviética y el Tercer Reich alemán. Julita Portait nos entregó el característico traje de preso perteneciente a su tío Jean Puget, ciudadano francés nacido en Varsovia y prisionero de los campos de concentración alemanes de Natzweiler y Dachau. Los ejemplos de donantes extranjeros son también muy numerosos.

Salvar el material de archivo situado fuera de las actuales fronteras de Polonia es una de nuestras prioridades actuales. Este es también el objetivo de la nueva entrega del proyecto “Un Archivo Lleno de Recuerdos”, inaugurada a finales de mayo de este año. Estamos intensificando nuestra cooperación con archivos extranjeros con el objetivo de adquirir material que represente la historia de Polonia y de los polacos durante el siglo XX. Intentamos, además, llegar a nuestros compatriotas repartidos por todo el mundo y a las instituciones polacas que dirigen. Muchos de estos centros albergan colecciones de valor incalculable. Sin embargo, a menudo faltan recursos para conservarlas, describirlas o digitalizarlas adecuadamente y presentarlas al mundo de forma eficaz. El Instituto de la Memoria Nacional quiere remediar esto.

.”Una nación que no conoce su pasado muere y no construye un futuro”, advirtió el Papa Juan Pablo II. Pero el pasado de Polonia durante el siglo XX estuvo también profundamente marcado por numerosas experiencias transnacionales, protagonizadas por dos crueles totalitarismos: el comunismo y el nacionalsocialismo. Es de interés común para la humanidad conservar y reunir adecuadamente los fragmentos de esta difícil historia.

Karol Nawrocki

Material protegido por los derechos de autor. Queda prohibida su distribución salvo permiso explícito de la editorial. 05/07/2022