Artur SZKLENER: Chopin regresa a Nohant

Chopin regresa a Nohant

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Artur SZKLENER

Director del Instituto Nacional de Fryderyk Chopin [Narodowy Instytut Fryderyka Chopina].

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El 24 de junio de 2023 se firmó un acuerdo de cooperación entre la casa natal de Fryderyk Chopin en Żelazowa Wola y la casa de George Sand en Nohant. Después de 177 años, Chopin regresa simbólicamente al lugar donde compuso la mayoría de sus obras maestras.

.Para un musicólogo que trabaja en la obra de Fryderyk Chopin, la casa de George Sand en Nohant tiene un significado especial. Fue allí donde el compositor polaco más eminente y uno de los mayores genios de la historia encontró un hogar en el exilio, el cuidado solícito y la paz sin los cuales no podría haber completado ninguna de sus obras maestras, que en un número excepcional dejaron huella en los muros de esta casa.

Paseando por aquel jardín, es difícil no tener la impresión de que a través de la ventana abierta del primer piso sigue escuchándose la música de mazurcas, valses, pero también de baladas épicas o heroicas polonesas.

Ciertamente, el camino de Żelazowa Wola, cerca de Varsovia, a Nohant no era sencillo ni obvio. En el momento del nacimiento del hijo de un preceptor francés y una noble polaca venida a menos en el anexo de la casa solariega de un noble a 50 km de Varsovia, seguro que a nadie se le pasó por la cabeza que este llegaría a vivir en el centro de Francia, en casa de Aurora Dupin, bisnieta del hijo ilegítimo del rey polaco Augusto II de Polonia con la aristócrata sueca Maria von Königsmarck. En la época del nacimiento del compositor, Aurora, seis años mayor que él, ya vivía en Nohant con su abuela, quien, al comprar esta propiedad en 1793, se refugiaba al mismo tiempo del terror de la Revolución Francesa. Fue allí, una vez que Aurora hubo alcanzado su deseada independencia en París y adoptado el apodo literario de George Sand, donde mantuvo algo similar a una casa de las artes, una especie de crisol artístico de la época.

Chopin y George Sand se conocieron por casualidad, a través de la pareja de amigos Franz Liszt y la condesa Marie d’Agoult, en casa de los cuales ambos eran invitados frecuentes. La primera impresión que la escritora, de comportamiento a veces controvertido, causó en el compositor polaco no fue muy favorable. En 1836, cuando aún estaba haciendo planes relacionados con la joven noble polaca Maria Wodzińska, llegó a escribir que había “algo repulsivo” en la señora Sand. Ya entonces, pocos años después de su llegada a París, Chopin era el alma de la sociedad artística local. Conocido por sus modales impecables, casi aristocráticos, que adquirió en su juventud en Varsovia, su excelente sentido del humor y sus inigualables dotes en la parodia, pero sobre todo por su original genio pianístico, absolutamente incomparable, despertaba la admiración del público y la envidia de sus colegas. Chopin hechizó literalmente a George Sand, que durante más de un año lo cortejó sin miramientos para estrechar su amistad. Entabló amistad con el círculo polaco del compositor, le colmaba de cumplidos, aprovechaba cualquier ocasión para encontrarse con él y le invitaba a Nohant. Ya a mediados de 1838, escribió una carta de confesión de 32 páginas a Wojciech Grzymała, amigo íntimo de Chopin, que probablemente influyó en la decisión final del compositor de entablar una relación con la escritora. El otoño de ese mismo año viajaron juntos a Mallorca.

La estancia en las Baleares es uno de los episodios más conocidos de la vida de Chopin gracias a las memorias de George Sand, Invierno en Mallorca, publicadas tres años más tarde, pero las biografías del compositor no siempre destacan suficientemente el hecho de que las consecuencias finalmente fatales de este viaje idílico inducirían a Chopin y a Sand a permanecer durante mucho tiempo en la casa de campo de la escritora, lo que se convertiría en una especie de ritual repetido anualmente (con una única excepción en 1840) a lo largo de su relación.

Chopin trataba Nohant como su hogar y a la familia de Sand como a sus seres más cercanos. La animosidad con el hijo de la escritora, Maurice, señalada en más de una ocasión, es hoy cuestionada por los historiadores, y la correspondencia posterior con la ya adulta Solange sigue siendo un ejemplo de una de las relaciones más tiernas que es posible imaginar. En Nohant acogían a amigos y a la hermana del compositor, así como a destacados artistas de la época: Eugène Delacroix, la prima donna de procedencia española Pauline Viardot y el poeta polaco Stefan Witwicki. “Pani domu” [“la señora de la casa”], como el compositor llamaba repetidamente a la escritora, también era capaz de crear unas condiciones muy confortables en las que el compositor no solo se sentía a gusto, sino que podía dedicarse tranquilamente al interminable proceso de cincelar sus composiciones antes de enviarlas a los editores. La primera planta de la casa disponía de dos salones contiguos de unos 40 metros de largo, que fueron los que ocuparon. El de Chopin estaba equipado con puertas dobles y alfombrillas para amortiguar el ruido ambiental. De los relatos de ambos se desprende claramente que participaron recíprocamente en sus procesos creativos: Chopin era el primer lector y crítico de las próximas novelas de la autora, y Sand escuchaba sus composiciones. Su correspondencia y sus diarios demuestran que conversaban sobre estos temas, y Sand, aficionada a la música, era capaz de caracterizar las cualidades únicas de la obra de Chopin con sorprendente precisión. El estado de ánimo del compositor también parecía verse influido por la naturaleza de la región de Indre, similar en algunos rasgos a la Masovia polaca.

Rozando literalmente la muerte en Valldemossa, la implicación emocional y el impresionante asilo en la celda de una antigua cartuja dieron como resultado que fuera ya en Mallorca donde se crearan obras rompedoras: un ciclo de Preludios, la segunda Balada o la primera Polonesa de op. 40. El compositor fue completando estas obras durante su convalecencia en Marsella, pero no fue hasta que llegó a Nohant cuando su obra estalló de verdad. Allí se escribieron obras maestras como la Polonesa en la bemol mayor “heroica”, la Polonesa-Fantasía, la Barcarola y las dos Sonatas para piano. Casi toda la obra de madurez de Chopin nació en el ambiente de esa casa, y sus habitantes se convirtieron no solo en testigos, sino también en partícipes del proceso creativo; por ejemplo, Canción de cuna (Berceuse) fue escrita para Louisette, la adorada hija de Pauline Viardot, muy estimada por Chopin.

En 1847 se produjo una violenta ruptura, consecuencia bastante inesperada del conflicto de George Sand con su hija y su yerno, el escultor August Clésinger, a quien Chopin había empezado a defender. Hasta el momento de la boda, Chopin se había opuesto al matrimonio de Solange y Clésinger, pero consideró que en el momento que accedió a este enlace era necesario aceptar la responsabilidad de sus consecuencias y guiarse únicamente por el bienestar de Solange, ya en pareja. Sand consideró esta actitud como una traición y una crítica hacia su persona, que Chopin a su vez -muy probablemente en contra de los deseos de la escritora- interpretó como motivo de la ruptura, que se concretó cuando decidió no visitar Nohant ese año. Esta decisión desencadenó una auténtica erupción de ira largamente reprimida por parte de la escritora, que no hizo sino perpetuar el estado del asunto.

Los acontecimientos fueron extremadamente dramáticos para ambos. Chopin, durante su primer año en París desde hacía siete años, no compuso ninguna obra nueva; se limitó a completar y publicar las composiciones que había comenzado anteriormente, y que iban a resultar ser sus últimas. Nunca regresó a Nohant. George Sand se “refugió” en su casa del campo, cada vez más aislada del mundo parisino en el que ambos se habían sentido tan cómodos durante años. Aislada en última instancia por el círculo más cercano del compositor, no fue admitida ni siquiera antes de su muerte, a pesar de sus esfuerzos.

George Sand vivió en Nohant con su hijo y la familia de este hasta su muerte en 1876. Cuando llegaron sus nietas, les cedió su salón y ella misma vivió en la mitad del salón dividido de Chopin, dedicando la otra mitad a una biblioteca. En 1952, Aurora (Lolo), nieta del escritor, a falta de descendientes, donó la propiedad al estado francés en memoria de su abuela, con derecho a vivir en ella hasta su muerte, nueve años después. Desde 1961, la casa Nohant está abierta al público en su estado inalterado hasta la actualidad.

La música de Fryderyk Chopin no ha dejado de crecer en popularidad e influencia desde la época en la que componía en esta casa. A pesar de ser tan personal y polaca de principio a fin, es al mismo tiempo extremadamente universal, lo que hace que sea capaz de conquistar los corazones de los oyentes de todo el mundo, independientemente de su nacionalidad, historia, cultura o preferencias estéticas. Eventos como el Concurso Chopin de Varsovia, organizado por el Instituto Fryderyk Chopin (NIFC), son casi los únicos en el mundo de la alta cultura que reciben una atención comparable a la de la cultura pop, llegando a la conciencia de miles de millones de personas en todo el mundo y ganando decenas de millones de fieles oyentes.

Este interés y este culto peculiar hacen de la Casa Natal de Chopin en Żelazowa Wola un lugar especial en el mapa cultural del mundo, una especie de isla, un santuario, un lugar de peregrinación. Por supuesto, hay más sitios como este, ya que cualquier lugar en el que Chopin compusiera y tocara vibrará siempre con su música. Nohant ocupa un lugar especial en este archipiélago y estamos encantados de poder destacar aún más este papel. La música de Fryderyk Chopin no ha desaparecido de los alrededores de la Casa de George Sand, sobre todo gracias a Yves Henry, presidente de la Sociedad Chopin de Nohant y director del Festival Chopin estival, que es también el iniciador de la recién estrenada colaboración entre el NIFC de Varsovia y el Centre des monuments nationaux de París, las instituciones que gestionan los monumentos conmemorativos de los dos artistas. Esperamos que los frutos de la asociación sean exposiciones conjuntas, conferencias, la presencia permanente de la música de Chopin o algún tipo de reconstrucción de la época en que se crearon en Nohant algunas de las mayores obras maestras de la música clásica.

.Contamos también con que nuestra cooperación conduzca a la creación de una red europea de lugares chopinistas, que hará que muchos más amantes de las obras de Chopin de todo el mundo detengan el ajetreo de sus vidas, al menos por un momento, para escuchar la belleza pura que nació en Żelazowa Wola y alcanzó su plenitud en Nohant.

Artur Szklener

Material protegido por los derechos de autor. Queda prohibida su distribución salvo permiso explícito de la editorial. 02/09/2023